Major Skirmish — onze mascotte

Drones / UAV

Los vehículos aéreos no tripulados (UAV) rompen la dependencia clásica entre «un piloto en una cabina» y «un sensor o arma sobre el objetivo». Un sistema UAV siempre consta de tres componentes que juntos forman un bucle cerrado: la aeronave en sí (estructura + propulsión + carga útil), la estación terrestre (Ground Control Station, GCS) donde se sitúa el operador, y el enlace de datos — normalmente una combinación entre una radio C-band en línea de visión (hasta ~200 km) y un enlace satelital en banda Ku o Ka para operaciones «más allá de la línea de visión» (BLOS) que abarcan continentes. Esta arquitectura tricéfala implica que un UAV no se pierde sin más al perder el enlace: los sistemas modernos vuelven automáticamente a un punto «lost-link» predefinido mediante navegación inercial + respaldo GPS/GNSS. Los UAV se dividen en cinco clases funcionales, cada una con su propio perfil de vuelo y paquete de sensores. Los drones ISR tácticos (pequeños, vuelo corto, baja altitud) entregan imágenes a una sección o compañía y suelen lanzarse a mano; ejemplos: RQ-11 Raven y Black Hornet. MALE (Medium Altitude Long Endurance, ~5.000–15.000 m de altitud, 24+ horas de autonomía) es el caballo de batalla de la actual guerra de drones: Reaper, TB2, Heron y Wing Loong operan en esta clase y combinan ISR con ataques de precisión con munición tipo Hellfire o MAM-L. HALE (High Altitude Long Endurance, ≥18.000 m, ≥30 horas) es la capa ISR estratégica — Global Hawk y Triton vuelan por encima de las defensas aéreas habituales y entregan sensores de banda ancha (radar SAR, MTI, cargas SIGINT) sobre teatros enteros. Las municiones merodeadoras son «cruces de un solo uso entre dron y misil de crucero»: vuelan en círculo, buscan un objetivo con buscador óptico o anti-radiación, y luego se lanzan en picado sobre él. Finalmente están los drones de ataque de un solo sentido (clase Shahed): baratos, propulsados por hélice, con gran alcance y ojiva fija, desplegados como «imponedor de costes» iraní-ruso contra infraestructuras civiles y energéticas. La cadena de guiado y efectores tiene varios pasos: detectar (bola EO/IR, radar SAR, receptor ESM), clasificar (operador + asistencia IA), apuntar (designador láser o coordenadas GPS), atacar (Hellfire láser-cabalgante, GBU-39 SDB u ojiva tándem MAM-L) y evaluación de daños mediante los mismos sensores. La vulnerabilidad crucial de toda la categoría es el enlace de datos: en cuanto un adversario despliega interferencia de RF (Krasukha, Repellent) o spoofing GPS, toda la cadena cae o la aeronave se desvía. Por eso los drones modernos van equipados con navegación inercial, antenas GNSS anti-jamming (CRPA), navegación óptica «terrain-matching» y — en drones de clase Replicator — reconocimiento autónomo de objetivos vía IA a bordo.

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